La verdad sobre los fotoprotectores

1 julio

Si nuestro test sobre verdades y mitos de los protectores solares te ha traído hasta aquí, es hora de saber la verdad (sino, te animamos a realizarlo!). ¿Qué hay detrás de estas afirmaciones?

  1. La fecha de caducidad de los fotoprotectores es de un año.

FALSO.

¿Sorprendido? Aunque la gran mayoría de los protectores solares tienen un periodo de uso útil de 12 meses, este puede ser menor o mayor en función de la estabilidad de los componentes, los conservantes utilizados y el tipo de fotoprotector. Así para conocer bien su periodo de vida útil, lo más idóneo es buscar en el embalaje el símbolo PAO. este símbolo nos indica los meses que el producto tiene estabilidad tras su apertura.

En caso de no encontrarlo, nos indica que su periodo de caducidad es superior a 36 meses, por lo que sería conveniente desecharlo pasado este tiempo o según la fecha de cacudidad que indique el paquete.

2. Cuanto mayor sea el SPF de un protector, menor será el bronceado.

FALSO por partida doble.

Por un lado, debemos de comprender que es el SPF de un protector solar. Este símbolo, nos indica el tiempo que podríamos estar expuestos al sol hasta que comenzase a aparecer el eritema solar en nuestra piel, no el nivel de intensidad del fotoprotector. Por lo que, tanto si nos aplicamos un fotoprotector de 30 o uno de 50 la única diferencia es que con el de 50 podremos estar durante más tiempo bajo el sol antes de comenzar a «quemarnos», pero durante todo el periodo de protección en ambos casos, la piel estará protegida con la misma intensidad de los rayos del sol, por lo que en ambos casos, la intensidad de bronceado será la misma.

Además, debemos tener en cuenta que significa «ponerse morenos». El color que adquirimos en verano, es a causa de un mecanismo de protección natural que tiene la piel. Este mecanismo, consiste en producir mayor cantidad de melanocitos. Unas células cuya función es protegernos del daño producido por los rayos solares.

A mayor riesgo de daño solar, nuestra piel produce más melanocitos para evitar que esta se dañe, por lo que si la protegemos con un fotoprotector, ya sea del 30 o del 50, la producción de melanocitos por parte del cuerpo disminuirá, ya que el daño que el sol puede producir en nuestra piel es menor.

Si deseas ponerte moreno a la vez que protegerte, recuerda que en el mercado hay protectores formulados específicamente para conseguir este propósito sin necesidad de exponer a la piel al daño.

3. Lo mejor es utilizar un SPF 50 sea cual sea la actividad. Así nos aseguramos que estamos totalmente protegidos.

FALSO.

Escoger un SPF 50 sea cual sea la exposición no es del todo correcto.

Un SPF 50 nos asegura la protección frente a los rayos UVB, causantes de las quemaduras solares en verano. Pero… ¿y los rayos UVA?

Estos rayos solares componen el 95% de los rayos ultravioleta que pasan a través de la capa de ozono y llegan a nuestra piel, incluso en aquellas áreas protegidas por la ropa. Aunque no causan quemaduras, son los causantes del envejecimiento de nuestra piel, de las manchas e incluso de la gran mayoría de los melanomas.

En invierno, un SPF tan alto no nos serviría de mucho, si la protección frente a los rayos UVA es baja, ya que durante el invierno, los rayos que más dañan nuestra piel son estos últimos.

Es por ello, que cuando compramos un fotoprotector, debemos tener en cuenta el índice de UVA y UVB que haya en la estación del año en la que nos encontramos, como es nuestro fototipo de piel (ya que un fotoprotector no protege lo mismo a todas las pieles), la actividad que vayamos a realizar (sky en las montañas nevadas, actividades acuáticas que puedan remover el fotoprotector, actividades de alto rendimiento que provoquen sudoración y por tanto la eliminación del fotoprotector…) y las horas de exposición.

4. Los fotoprotectores siempre deben de re-aplicarse cada dos horas para mantener su protección

Falso.

Como ya hemos dicho, el SPF es un indicador del tiempo que nuestra piel estaría protegida antes de que el eritema solar apareciese. Es decir, un número por el que habría que multiplicar, el tiempo en el que tarda este eritema en salir en la piel sin protección.

Pero, este tiempo es el mismo para todos? La respuesta es NO, incluso en un mismo fototipo de piel, dos pieles reaccionan de distinta manera ante la exposición solar. Es por eso, que debemos de tener este factor como un tiempo orientativo para su reaplicación.

Los fotoprotectores con un SPF más bajito, deberán ser reaplicados con mayor frecuencia que aquellos que son de pantalla total.

Además, tendremos que tener en cuenta si nos introducimos en el agua o sudamos, ya que todo esto, hará que el fotoprotector dure menos en nuestra piel y por tanto, el eritema aparezca antes.

5. A más cantidad de protector solar, más protección

FALSO.

No es necesario cubrir nuestra piel con 3cm de fotoprotector para evitar que cualquier rayo llegue a nuestro piel. Los fotoprotectores son totalmente seguros y eficaces con una fina capa que cubra todas las zonas expuestas de nuestra piel.

En la cara por ejemplo, se sigue la regla de los tres dedos. Aplica una línea de fotoprotector a lo largo de tres dedos de tu mano, esa sería la cantidad justa y necesaria para proteger todo tu rostro de los rayos solares.

6. Todos los protectores son iguales, la única diferencia es el precio

FALSO.

Se que mucha gente no se lo creerá y que pensará que solo es una campaña de marketing para adquirir ciertos protectores solares. Pero no.

No todos los fotoprotectores han pasado los mismos estudios que avalan su seguridad, eficacia y efectividad.

Además, en el mercado, podrás encontrar un sinfín de fotoprotectores cuya función no es únicamente la de proteger del sol. También podrás encontrar reductores de manchas, con poder anti-edad, minerales, químicos, con pigmentos que embellecen la piel, con activos para reducir el daño actínico (lesiones precancerosas), activos frente a alergias solares, rosáceas….

Nuestra recomendación a la hora de adquirir un fotoprotector es elegir uno que se adapte a nuestras necesidades y situaciones. Y por supuesto, que detrás de él, haya estudios clínicos que aseguren que pasan no solo los controles de calidad, sino controles que confirman su nivel de protección, su respetabilidad dermatológica y la calidad de su composición.

Elegir un fotoprotector, no es tan fácil y rápido como parece. Necesitamos escoger uno que se adapte a nosotros y a nuestra familia, que respete nuestra piel y que nos acompañe en la actividad que vamos a realizar.

Por eso, os animamos a que os acompañéis de profesionales que os ayuden a escogerlo. Preguntad y sobre todo disfrutad del sol con total seguridad.

Nos vemos!